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Información
ofrecida por: JOSÉ RAMON INSUA TRAVA.

Debo
confesar mi innato e irracional escepticismo con los geógrafos
griego-romanos.
Estos geógrafos cuando escriben sobre Galicia, suelen describir
tierras que no han visitado personalmente. Sus relatos tienen
un mercado carácter propagandístico a favor de Roma y considero
que la romanización de Galicia fue más económica que cultural.
En
cambio, me parece sólido el argumento de las Aras Sestinas
a favor del culto al emperador Augusto en Galicia, levantadas
por Lucio Sestio al finalizar las Guerras Cántabras. Las referencias
literarias son muy abundantes. Mela, Plinio, Ptolomeo y el
Ravanete hablan de ellas pero sin estar de acuerdo en cuanto
a la ubicación de las mismas, hecho nada extraño por las razones
apuntadas al principio.
Mela las coloca en Asturias mientras que Plinio y Ptolomeo
lo hacen en el litoral gallego. Plinio al Norte del Río
Tambre y Ptolomeo entre el Promontorio Nerio y la actual ciudad
de A Coruña.
Este
Promotorio Nerio, Céltico o Artabro se identifica con el Cabo
Fisterra o Cabo Touriñán. Así, las Aras Sestinas estarían
entre Fisterra y A Coruña. Se SUPONE que eran tres aras situadas
una en el cabo Fisterra, otra en el de Touriñán y la tercera
en el de Villán que viene a ser los tres puntos más extremos
del litoral galaico.
El
Ravanete las coloca entre Tourón, parroquia de Ponte Caldelas,
y Caldas de Reis. El hecho de que tanto Plinio como Ptolomeo,
posteriores a Mela, no sigan la ubicación de éste, demuestra
que han manejado 'otra fuente de información' más lógica.
Parece indudable que la Aras Sestinas existieron, aunque su
localización no es segura.
El
culto al emperador existió pronto en Galicia para introducir
una dependencia religioso-social. Era preciso crear y encauzar
los sentimientos carismáticos de admiración por Augusto, conquistador
y pacificador del mundo conocido. El fin principal de los
concilios era la celebración del culto imperial. Consistía
en una procesión que terminaba ante el altar imperial, sacrificios,
cenas publicas, certámenes, espectáculos y juegos circenses
teñido todo el un carácter de promoción política de los cargos
públicos, asfixiante. Se levantaba el prestigio de un Augusto
avasallador, victorioso: un dios humano.
La
acción de L. Sestio encaja dentro del ambiente psicológico
del momento al hallarse Augusto en el apogeo de su gloria.
L. Sestio fue cónsul en el año 23 a.c., y según García Bellido
habia sido legado de Augusto en la Guerra Galaica. Según Syne
fue legado de Galicia y Lusitania en el año 19 a.c. No es
aventurado considerarlo partidario de tal Emperador.
Por
otra parte la triple coincidencia de los geógrafos citados,
se prueba 'suficiente' sobre la existencia de las Aras Sestinas
y por eso se les considera una realidad histórica.
Sin
embargo, no existen comprobantes epigráficos, arqueológicos
o toponímicos, Islas Sisargas, claros de la existencia de
tales aras.
La
cristianización de Galicia (El culto al emperador sacrificó
a muchos cristianos), produjo una fuerte reacción contra este
culto a partir de los emperadores Cosntantino y Teodosio.
Por otro lado, el priscialianismo también contribuyó a la
eliminación de todo vestigio del dicho culto imperial. Razones
de peso que pudieron causar la destrucción de la Aras Sestinas.
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