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Cee
es una hermosa villa marinera situada en una de las zonas paisajísticas
más singulares de Galicia, la Costa
da Morte. Está a 14 km de Fisterra, y por ella pasa
el Camino Jacobeo que va hacia
el fin del mundo; a unos 10 km hacia el sur se encuentra el monte
Pindo, una gran mole granítica
al borde mismo del mar y por el que antes desembocaba el río
Xallas en cascada, una de las dos existentes en Europa .
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Cee
se asoma al mar por tres fragmentos de costa: la ría
de Lires en el noroeste,
la playa de Estorde en
la ensenada fisterrana, y desde el mismo Cee hasta la ensenada
del Ézaro.
El municipio tiene una superficie de 52,2 km en los que viven
7.525 habitantes distribuídos en seis parroquias: La
Ameixenda, Brens, Cee (que en su núcleo urbano aglutina
a cerca de 3.600 habitantes), Lires, A Pereiriña y Toba.
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Históricamente,
Cee cuenta con vestigios de la existencia de un pueblo muy antiguo.
Tenemos restos de cultura megalítica (ca. 4500-2000 a.C.)
como las tumbas del alto de San Pedro Mártir (A Pereiriña)
y las Piedras Negras (Bermún-A Pereiriña). El pueblo
prerromano que habitó esta comarca fue el de los Nerios,
los cuales desenvolvieron su cultura dentro del mundo castreño
antes y después de la llegada de los romanos. Huellas de
su existencia son los castros del monte del Son (Cee), monte del
Castro (Lires), Los Castros (Bermún-A Pereiriña)
y Los Castros (Vilar de Toba).
En la Edad Media, Cee aparece hacia el siglo XII como una pequeña
villa dedicada solo a los labores de la tierra; comenzó
a crecer gracias a la presencia en ella del arcediano de Trastámara,
donde construyó su residencia señorial, y poco a
poco comezó a abrirse hacia el mar, haciendo de él
un bien económico. Restos de arquitectura medieval podemos
observarlos en la iglesia de Toba (románico), del siglo
XII. También la iglesia de Cee conserva restos de la arquitectura
gótica del siglo XV (parte de la capilla mayor).
En
la Edad Moderna la villa de Cee se va configurando como un núcleo
de población importante, que va creciendo poco a poco al
abrigo del poder eclesiástico y de la riqueza del mar.
La imagen que la parte antigua ofrece, nos deja entrever para
esta época una villa de casas de piedra labrada y estrechas
calles con patios y plazas pequeñas. Entre las edificaciones
podemos destacar la casa Mosteirín, edificio de carácter
residencial, situado en uno de los lados de la plaza de la Constitución
(al lado de la Casa Mayán). Para la arquitectura religiosa
de este período histórico, recomendamos la visita
a la iglesia de San Xulián da Pereiriña, comezada
en el siglo XVI, y las iglesias de Santiago da Ameixenda, Santa
Eulalia de Brens y San Estevo de Lires, todas ellas reformadas
en el siglo XVIII. De este mismo siglo tenemos magníficos
ejemplos de arquitectura civil, como el Pazo de Cotón,
construído por los Carantoña de Vimianzo, un buen
testigo del barroco gallego. También de esta época
es el Castillo del Príncipe en la Ameixenda, así
llamado en honor del futuro rey, Carlos IV. Este, junto con el
Castillo del Cardeal, justo enfrente, tenía la función
de defender la entrada de la ría de los frecuentes ataques
piratas.
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En
esta época, todos los ceenses tienen el orgullo de contar
con una singular figura natural de esta villa: Domingo Antonio
de Andrade (1639-1712), arquitecto y escultor barroco, uno de
los más importantes a nivel gallego. Entre sus innumerables
obras queremos destacar: su trabajo en el Altar Mayor del Apóstol,
en el revestimiento de los pilares (1669), el diseño y
construcción de la Torre del Reloj de la Catedral de Santiago
(1676-1680), el baldaquino para el altar del Santo Cristo de la
Catedral de Orense (1679), obras de reedificación del Monasterio
de Santo Domingo de Bonaval con la conocida escalera de caracol
(1695), termina el Pórtico Real de la plaza de la Quintana
y el segundo cuerpo de la Puerta Santa en Santiago (1700) y comenzó
poco antes de su muerte la casa de la Conga en la misma ciudad
(1709). Sus obras en Cee se centraron en la iglesia parroquial,
si bien no se conserva nada debido a la destrucción de
la misma por los franceses a comienzos del siglo XIX.
Ya en la Edad Contemporánea, la historia de Cee y la de
toda la comarca se ve truncada por la invasión francesa.
En abril de 1809 las tropas de Napoleón arrasan la villa
y los campos, robando y destruyendo todo lo que se le ponía
delante. Esto, unido a la crisis en la que entrarán las
pesquerías de lo salado obliga a mucha gente a emigrar.
Entre ellos está el caso de D. Fernando Blanco de Lema
(Cee 1796 - La Habana 1875), que emigró a Cuba . Este singular
personaje deja en su testamento su fortuna a la villa de Cee para
construír en ella un Colegio de primer y segundo enseño.
El centro de enseño fue inaugurado en 1886, siendo un importante
referente cultural, tanto por su arquitectura, como por las importantes
colecciones que alberga en su interior.
Además,
aconsejamos un paseo por la Alameda de Cee, engalanada con preciosas
edificaciones del siglo XIX como la Casa Mayán, de estilo
tradicional, con galerías y balcones, y del siglo XX como
la Casa Guillén y la antigua Casa del Ayuntamiento, recientemente
restaurada y convertida en la sede de la Escuela de Música
Municipal y del futuro Conservatorio de grado medio.
Hoy en día Cee es una villa que sabe compaginar todos estos
vestigios históricos con una variada oferta cultural y
de ocio orientada tanto para sus habitantes, como para los que
tienen a bien visitarnos.
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