BUSCADOR






22º Año - 5ª Época - 18/12/2018
EL MONTE NEME Y LA MINERIA DE WOLFRAMIO

Los comienzos

Monte Neme

Allá por los años de la I Guerra Mundial se empezó a arañar en el Monte Neme este mineral que en aquel tiempo era usado para los filamentos de las bombillas y para endurecer el acero. Sobre todo por esta última utilidad, el wolframio estaba ya convertiéndose en un mineral de carácter estratégico, que los militares ingleses y alemanes intentaban tener lo más controlado posible. Aunque por aquellos años el mineral del área de Carballo ya era conocido, apenas fue explotado, quedando la minería gallega de wolframio reducida a dos zonas aprovechadas por una antigua empresa inglesa, la de Lousame y la de la línea Beariz-Fontao.

Los alemanes en Carballo

En las vísperas de la II Guerra Mundial, la Alemania nazi, que no tenía en su territorio minas de wolframio, buscó desesperadamente una fuente para aprovisionarse de este mineral de importancia estratégica. Frente a las previsibles dificultades de suministro desde China o Birmania en caso de guerra, tenía que encontrarlo en Europa, donde este mineral es escaso, ya que se da practicamente sólo en Galicia, Portugal y en la provincia de Cáceres.

De este modo, Hitler reclama al gobierno franquista, como cobro por la ayuda militar y económica prestada durante la Guerra Civil, autorización para organizar dos empresas destinadas a la explotación del wolframio en Galicia. Como las antiguas de Beariz y Lousame ya estaban en explotación, los alemanes se dirigieron a dos zonas que practicamente estaban sin explotar, el núcleo minero de Casaio y la comarca de Carballo. Para este último objetivo, y sobre todo para la explotación de las de Monte Neme, habían constituído en Vigo una empresa denominada " Estudios y Explotaciones mineras Santa Tecla ". Los alemanes llegan así a Carballo ya antes del final de la Guerra Civil.

El auge minero

Monte Neme

El wolframio gallego tenía para los alemanes una importancia decisiva. Era practicamente su única fuente de suministro, algo que los americanos e ingleses conocían. Los alemanes necesitaban el wolframio gallego para endurecer los blindajes de su armamento y sus enemigos tenían que evitar a toda costa que esto ocurriese para así poder dañar facilmente sus Panzer. Galicia se llena así de agentes alemanes dispuestos a conseguir el material a cualquier precio y de agentes aliados dispuestos a evitarlo. Las minas de la comarca de Carballo pasan así a tener una importancia estratégica desconocida hasta aquella época. El precio del mineral se multiplica por cien. La fiebre minera comienza en Monte Neme.

La fiebre minera atrae a la comarca toda caste de aventureros y especuladores, mientras que el Monte se llena de mineros. En conjunto, el dinero abunda y la actividad se incrementa. La ciudad de Carballo crece como nunca. De los 1500 habitantes que tenía en el año 1940, que es cuando comienza la fiebre, pasa su población a 3000 en sólo diez años.

... y la decadencia

El final de la Guerra Mundial significa el fin de este primer auge minero, ya que los precios caen por la oferta de mineral de países como los citados antes y de otros nuevos como Bolivia. Un segundo auge se producirá en los primeros años 50 por causa de la guerra de Corea, que tira de los precios nuevamente al alza, ya que la guerra interrumpe los suministros del Extremo Oriente.

Con el fin de la guerra de Corea y la regularización de los suministros de los grandes productores, la mina de Monte Neme, como toda la gallega de wolframio, pierde importancia y empieza su decadencia. La explotación de Monte Neme es precisamente una de las que resisten más tiempo, ya que aunque no volverá nunca al esplendor de las épocas de guerra, seguirá en funcionamento hasta los años 1980. El final de la extracción de wolframio cerró una época en la que nombres como Carballo o Monte Neme resultaban familiares en todas las cancillerías europeas.

A REGUEIFA, Revista Cultural de Bergantiños
Ano 1992, número 8

Hemeroteca