QUIEREN RETIRAR LA VACA DE FISTERRA, LA ULTIMA SEÑAL SONORA DE EUROPA
 

O SILENCIO DO ETERNO VIXIANTE

"O azul que se nos forma
na memoria
é unha baía tranquila
onde tantas tardes
cegamos os ollos,
sentindo aquel mar
batido por nubes e escuma.
Alí eu tamén
aprendín a escoitar
as buguinas do silencio
e a cruzar o ceo
de palabras.

RAFA VILLAR,
O tributo da tarde

Modesto Fraga
Fisterra, febreiro do 1999
 

A pesar de la hermosura indudable del poema de Rafa Villar, perteneciente a su libro O tributo da tarde, en el que aparece cristalina y transparente la evocación a las bocinas que normalmente nos ofrece el propio mar; lo cierto es que cada día que pasa, el poema antes veraz y realista, se transforma ahora en pura concepción metafísica, o lo que es peor, en mera invención utópica del propio autor.

No nos debería extrañar entonces que  Rafa, extraordinario él siempre en el cultivo del verso más directo y de proximidad al lector, acostumbre ahora a ofrecernos una literatura más afin a los deseos de los amantes de lo tradicional, evocando para sí en su obra sensaciones cada vez más metafóricas y menos reales.

Y digo esto con profundo pesar. Y digo esto con claras muestras de lo que para un hijo, nieto e incluso bisnieto de marineros supone que después de más de sesenta años de vivir de cara al mar, ahora, por culpa de leyes hechas, creadas y diseñadas por algunos que jamás han echado los pies encima de un barco, tengamos necesariamente que vivir de espaldas al medio que durante siglos nos ha dado el pan de cada día.

Todo esto, amigo lector, te preguntarás, incrédulo, a qué viene. A qué razón se debe. Pues viene a cuento y tiene que ver con la más que próxima -inminente- habría que decir, desaparición de nuestra sirena de niebla, a la que todos los viejos lobos de mar fisterranos conocen como la vaca, por su semejanza en el grito -digo yo- con este bendito animal.

¡Que si, hombre, que si!, que ocurre que proximamente por cosas de la modernía y demás tonterías, sucede que a nuestra vaca la retiran definitivamente, y nos ponen en su lugar una de esas electromagnéticas que tan de moda están en la actualidad.

Lo que non saben, o acaso pretenden ignorar nuestros mandamases, es que los hombres y mujeres de Fisterra -los de mar y los de tierra adentro-, a pesar de no saber mucho de leyes y demás historias, sí tenemos nuestro afecto y nuestra estima por todo aquello que consideramos Nuestro. Y digo Nuestro con mayúsculas, para que se entienda.

Por eso no comprendemos, y mucho menos aceptamos, que los dirigentes de la Autoridad Portuaria de Coruña, así de buenas a primeras, tiren por tierra más de sesenta años de historia, más de sesenta años de trabajos y luchas, sacrificios y ayudas. Sesenta años de maneras sentimentales de entender al mar.

Por tal motivo, nosotros, los marineros, los torreros, los amantes del mar en definitiva, nosotros comprendemos las razones que llevan a las autoridades a prescindir de un medio único en toda Europa. No entendemos, y nos negamos a comprender, como es posible que se derrumbe de la mañana a la noche la historia reciente, no de un faro, ni de un Cabo, sino de todo un pueblo, de una cultura, una raíz, de un universo, en fin, el universo del mar.

Según pudo saber el arriba firmante, la autoridad portuaria pretende hacer una remodelación de todo el faro, motivo por el que la vaca, por ocupar un gran espacio y no pudiendo ubicarse en otro sitio, tiene los días contados y dejará su ya casi centenaria labor, con una potencia cercana a las 20 millas por la moderna máquina que ofrecerá no más de 10.

Ciertamente duele y mucho la decisión de la autoridad portuaria de A Coruña. Duele porque hiere. Porque arranca de pronto las entrañas del Cabo. Porque mata de un solo golpe al animal que todos somos. Porque convierte en definitiva en polvo la historia, la raíz, lo Nuestro.

A pesar de todo, supongo que habrá quien contraste sus opiniones con estas que desde la humildad le hace quien firma, pero la verdad es única y la opinión variada.

En todo caso, por lo que a mi respecta, concluyo reafirmándome en una versión única: la que deben de lamentar profundamente esta pérdida, irreparable, sobre todo por lo que tiene de sentimental tanto para torreros, fareros, como para los hombres del mar. En definitiva, máximos representantes del medio -y que supongo yo, tambien tendrán su opinión, sino legal sí moralmente- y que estoy cierto de que lamentarán muy mucho esta desaparición.

Ellos, los marineros, a buen seguro que tampoco entenderán mucho, ni les importará que exista una ley que declara que las sirenas de aire comprimido no son obligatorias y mucho menos de importancia.
"Sólido argumento" de los que creen que con esto bastará para calmar los ánimos.

Ellos, los marineros, tampoco sabrán que la A.I.S.M. (Asociación Internacional de Señalización Marítima) recomienda métodos más eficaces y modernos.
Es más, posiblemente desconozcan que en la actualidad ya existen "grandes avances" en la materia como la navegación por satélite, el RACOM, un radar de situación que se activa inmediatamente para dar la situación de un faro, el GPSD, el radio-farkos, o mismamente la clásica luz que aún es hoy en día, afortunadamente insustituible.

Pero lo que sí saben ellos, los marineros, es que con esta remodelación, en la que parece ser participa también el ayuntamiento con dos salas de exposiciones, se pierden sesenta años de servicio. Se pierden sesenta años de cultura marítima, se pierden tambien por último, sesenta años de historia, que es lo mismo que decir sesenta años de mar en Fisterra.

Lo que también saben los marineros es que la antigua sirena llevaba funcionando ininterrumpidamente, desde principios de los años 30. Siempre en casos de niebla, para alertar a los osados trabajadores del mar.

Lo que saben los lobos de mar de Fisterra y que cuentan -o habrá que decir ya con resignación, contaban- con la única en exclusividad de toda Europa.

Lo que saben, es que con la desaparición de la sirena del faro, o de la vaca, morirá también inevitablemente parte del tunel y toda la zona que mira hacia el mar.

Parece ser, según tengo entendido, que allí van a crear unos miradores. Supongo que para deleite de los numerosos turistas que visitan el Cabo.

Nacerá así la historia moderna del faro de Fisterra.

A cambio, eso sí, de sacrificar impunemente toda una vida. Toda una historia.
 
 



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