| Hacia
una infinita lejanía
El panorama
que se observa desde el cabo es magnífico : mirando hacia
el meridiano, los días de nitidez atmosférica es posible
seguir la linea costera de las Rías Bajas y el Monte Santa
Trega, en frente de Portugal.
En la
entrada de la ría de Corcubión emergen los islotes
de Lobeira y Carromoeiro. Preside el cuadro la camaleónica
masa granítica del Monte Pindo, naturalmente de color rosado,
aunque los condicionantes meteorológicos juegan con la tonalidad
final que produce en la retina humana.
Finalmente,
en la abertura oceánica, se imponen los cortantes acantilados,
el violento mar, la temible roca de Centolo y las aguas infinitas.
Posición
geográfica estratégica
El cabo
de Fisterra se situa en la vanguardia oceánica del continente
europeo y marca el punto de inflexión de dos dominios geográficos
diferenciados. La flora y la fauna presentes en este brazo de tierra
son de idéntica condición a las encontradas en otros
puntos de la Costa da Morte.
Así,
en la península se encuentran endemismos del noroeste
gallego como la Centaurea corcubionensis, numerosos subendemismos
gallegos como la Armeria pubigera o la Tuberaria guttata,
y también la habitual vegetación típica de
acantilado. En las zonas de playa y duna de Duio
habitan un gran número de plantas características
de estos medios, como los endemismos galaico-portugueses de la Limaria
polygalifolia subsp. polygalifolia.
La
fauna avícola resguardada en las costas rotas de Fisterra
es una de las más importantes de Galicia, aunque los asentamientos
no se produzcan de un modo tan colonial como en el Cabo
Vilán o en las Islas Sisargas.
La mayor colonia en la Costa da Morte de Phalacrocorax
aristotelis encuentra aquí su hábitat, a lo largo
del tramo de costa y en la roca de Centolo, visible desde el cabo.
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