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LOCALIZAN LOS VEINTE
GALEONES DE UNA FLOTA DE FELIPE II PERDIDA EN LA COSTA DA MORTE EN EL 1596
Un 28 de octubre del año de
gracia de 1596, reinando Felipe II,
una flota armada contra Inglaterra
perdía veinticinco barcos
de todo tipo por un temporal en Cabo
Fisterra.
Xosé
Manuel Lema
Esta armada mandada por Martín
Padilla estaba compuesta por galeones, urcas y pataches tanto reales como
particulares y de entre quinientas y mil toneladas.
Catrocientos años después,
en el otoño de 1996 un grupo de jóvenes investigadores y
submarinistas aficionados del centro de estudios y documentación
Blas Espin de Camariñas decidieron
trabajar sobre la pista de esos galeones, y fruto de ese trabajo de localización
de pecios, barridos de sonar de la costa, documentación del Arquivo
del Reino de Galicia y de Simancas, así como de la inestimable labor
de pescadores y antiguos trabajadores de empresas de desguace, posibilitaron
que esta entidad localizara unos veinte galeones de esta armada, después
de dos intensos años de trabajo.
Grabado ilustrativo de lo que pudo ser el hundimiento. |
Muchos de estos pecios
fueron desvalijados en otras épocas y dos de ellos figuran en revistas
internacionales especializadas en el descubrimento de tesoros marinos.
En el año 1987 se llevó a cabo una campaña arqueológica
en Corcubión, para sacar
importante material del galeón San Jerónimo perdido
en la Punta do Diñeiro.
Los miembros del centro Blas Espin
que dirige Rafael Lema aseguran que alguno de los galeones localizados
podría ser objeto de una nueva campaña arqueológica,
aunque por el momento su función consiste en la protección
de los pecios de cualquier saqueo.
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En sus cartas náuticas tienen
ubicados tres navíos en el norte de la provincia coruñesa,
en el monte San Pedro de A Coruña, en Ribadeo
y Viveiro,
dos de ellos conocidos como los galeones Santiago y San Bartolomé.
En las costas de Laxe hay otro en el
puerto de la villa, del cual se llevaron en 1973 tres cañones de
bronce y dos grandes de hierro, conservándose dos de ellos en el
Castelo de San Antón
en A Coruña. En la playa Arnela de Corme
hay restos de un casco, un cañón de hierro y una pistola.
En la de Laxe de los Condenados, en el lugar de Traba,
hay restos de almenos tres navíos. En la ría de Camariñas
en otros tiempos se sacaron barras de la brocina, monedas y cruces del
lugar de Os Boliños de la Fortuna. Otro pecio está en el
interior de la ría, donde fueron localizados cuatro cañones
y un ancla recientemente, posiblemente los restos de las urcas Delfín
de Olona o Francés de Olona... En el lugar muxián
de Nemiña hay otro barco forrado de plomo del cual en los años
sesenta se sacaron siete cañones de hierro. Otro barco duerme su
sueño marino en el lugar carnotán
de Caldebarcos donde en el año 1963 se sacaron doce cañones
de hierro vendidos para chatarra, quedando almenos cinco en el sitio. La
mayor parte de la flota se perdió cerca de Cabo
Fisterra, teniéndose localizado uno en el Petón dos Oidos,
dos en las costas de Corcubión, el San Jerónimo y La Capitana
de Ivella, y al menos cuatro pecios en el mismo cabo.
Tanto el centro Blas Espin como
otras entidades que trabajan por la defensa del patrimonio subacuático,
como el Club Náutico de Laxe o
el Servicio Marítimo de la Guardia Civil coruñesa, consideran
que la Costa da Morte posee un inmenso legado histórico artístico
bajo sus aguas que la convierten en el mejor museo de España.
Aúnque los barcos de la gloriosa
época filipina guardan sus tesoros bajo el duro mar de esta costa
coruñesa, en el castelo
de San Antón de A Coruña, en el museo naval de Ferrol,
en la Universidad de Zaragoza y en
el centro Blas Espin de Camariñas
se pueden ver algunos restos materiales pertenecientes a alguno de los
galeones y urcas de esta flota de Padilla.
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