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recorrido se puede empezar entrando por el norte, haciendo la primera
parada en Carballo, capital
de Bergantiños, donde Eduardo Vidal, en Vista Alegre, pervive
el oficio del zapato tradicional gallego, el zueco.
Muy
cerca se encuentra Buño,
el centro de alfarería popular más importante de
Galicia. La población entera está dedicada a la
producción alfarera, celebrándose en el mes de agosto
la Mostra de Alfarería,
vitrina del buen hacer de los artesanos de esta parroquia de la
tierras de Malpica.
Saliendo
de la carretera general en Ponte-Ceso,
hogar del Bardo Eduardo Pondal, se toma el camino que conduce hacia
el famoso puerto de Corme, célebre
por encontrarse aquí el mejor percebe del mundo. En
la pequeña villa del Cabo Roncudo,
el taller de cuero Galadriel exhibe un interesante
catálogo de trabajos en este material.
Volviendo
a la carretera principal, se revivirá en tierras de Soneira
el recuerdo de una secular industria gallega, el Lino. Gracias a
la Asociación de Amigos do Liño se puede visitar
en A Cacharoza, Baio, el Museo
del Lino y diversos talleres que trabajan para recuperar esta
materia prima y sus aplicaciones. Aquí se encuentra igualmente
el taller de zuecos de Manuel Varela.
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