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18º Año - 5ª Época - 23/11/2014
LAS TRES ERMITAS DE SAN GUILLERMO DE FISTERRA

Por: José Ramón Insua Trava

En los estudios sobre San Guillerme de Fisterra, no se tiene en cuenta que un santo con tal nombre no puede ser una invención de los nativos de dicha Villa. Su originalidad certifica que un Guillerme vivió allí o que la conocida Ermita fue puesta bajo su advocación.

No existe otro santuario con tal denominación en toda Galicia.

Ante la presencia de la enorme roca que sostenía el citado santuario, los hombres ilustrados no tardan en hablar de la cristianización del culto pagano a Mitra o Attis. Si tal conclusión fuese atinada, la Ermita no estaría dedicada a un Santo con un nombre tan poco común.

Es sumamente interesante lo que nos refiere al efecto, D. Francisco Esmorís de Recamán en su conocido ensayo sobre esta misma Ermita:

El 19 de enero de 1901, los vecinos de Fisterra dirigieron instancia al arzobispo de Santiago de Compostela suplicando la debida autorización para la reconstrucción de la Capilla dedicada desde siempre a San Guillerme de Monte Virgen. Este documento es muy importante. Nótese que se trata de una devoción secular a un santo extraño a nuestra tierra.

Está claro que nuestros antepasados solo sabían que se llamaba San Guillerme y si eligieron el de Monte Virgen, entre otros, fue debido a que su fiesta se celebra el 25 de junio, fecha solsticial muy indicada para una celebración.

Busquemos ahora los datos que nos aseguren la presencia del cuerpo de tan extraño santo en su ermita fisterrana:

En el 1426, Sebaldo Rieter visita la Ermita y escribe que ALLI YACE EL CUERPO del venerable SEÑOR San Guillermo y que hizo en Fisterra muchos milagros.

En el año 1484, M. Popielovo escribe que en la Iglesia de Santa María de Fisterra se exponen en su altar mayor las reliquias de un brazo de San Guillermo en un relicario de plata.

Pocos ermitaños tienen su presencia tan documentada.

Pero aún tenemos más datos. En el 1556, una escuadra francesa atraca varias villas del norte de España sin olvidarse de Laxe, Corcubión y Fisterra. D. Álvaro de Bazán, de regreso de Flandes, la intercepta y derrota pero algunos franceses consiguen huir con el cuerpo y las reliquias de su paisano Guillerme.

En el año 1607, Jerónimo del Hoyo visita Fisterra. Desde la Iglesia de la Villa mira hacia el Monte del Cabo y ve una Ermita a una distancia de un tiro de ballesta. Emprende la subida y ya en LA CIMA, escribe: Hay TRES Ermitas de San Guillerme que ESTÁN EN LO ALTO del MONTE.

¿Tres ermitas? Si, según el ESPASA, ermita(Etim.-De ermo o yermo) es un santuario o capilla, situada en despoblado.// ALBERGUE O MORADA DEL ERMITAÑO.

Vemos pues que los tres edificios que se encontró Del Hoyo eran ciertamente tres ermitas aunque solo uno de ellos era el santuario del que Del Hoyo nos dice: Allí se muestra el sepulcro de piedra, al lado de la epístola, donde dicen que estaba el cuerpo del Santo y que los franceses bretones, cuando saquearon esta Villa, se lo llevaron así como sus reliquias que estaban abajo en la Iglesia.

Ahora si, sabemos donde vivía San Guillermo y otros ermitaños o monjes, hecho que nunca fue explicado con certeza por carecer de datos. Lo de la gruta de la roca principal, es una teoría indemostrable.

Además, así se explica que el santuario se conservase durante más tiempo al estar protegido por la citada peña y las dos viviendas.

El San Guillerme de Fisterra fue Guillermo X de Aquitania. Este duque luego de casar su hija Leonor con el Delfin de Francia a cuyo rey entregó sus tierras y posesiones y emprendió la peregrinación a Santiago de Compostela. En una parte de este Camino, despidió a sus criados con la orden de que comunicasen su fallecimiento en su país y como tantos otros, se dirigió a Fisterra para iniciar su vida de ermitaño. Así concuerda la Tradición y la Historia fisterrana e incluso explica la negativa arzobispal a autorizar la reconstrucción de la Ermita pues este Guillermo X no está canonizado.

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