Era
una noche de mar embravecido. La tripulación del Serpent no podía
darse cuenta del peligro que se les avecinaba. El buque-escuela inglés
se convertiría en la más célebre de las víctimas
de la traicionera Punta Boi.
Tras estrellarse contra las rocas de Boi, el barco
es inmediatamente comido por las gigantescas olas, que lanzan con vida
a las playas de la ensenada de Trece a tres de los 175 tripulantes del
buque-escuela. Los supervivientes, en su deambular nocturno buscando ayuda,
llegan a la parroquia de Xaviña, donde reciben todo tipo de atenciones
por parte de los habitantes.
La población se mobiliza para cumplir con
el cristiano deber de recuperar los cuerpos. Al llegar a Trece, el espectáculo
con el que se encuentran es dantesco : toda la costa está llena
de restos del barco y de cadáveres. Nueve días después,
salía de A Coruña el Lapwing, que esperó la orden
de la autoridad eclesiástica para consagrar el cementerio donde
se enterrarían las víctimas, el conocido " Cemiterio dos
Ingleses ". Una vez realizada esta ceremonia, el Lapwing lanzó una
salva en gratitud a esta aldea de las tierras camariñanas por su
heroica actuación.
Para
mostrar gratitud por este comportamiento, el Almirantazgo regaló
una escopeta al Párroco de Xaviña, un reloj de oro al alcalde
de Camariñas, y para el
Ayuntamiento, como representación del pueblo, un barómetro
que todavía se puede ver en la fachada de una casa próxima
al puerto. Como memoria del Serpent también se conserva su mascarón
de proa, "O Barbudo".
Durante los años posteriores a la tragedia,
el Almirantazgo inglés ordenaba lanzar una corona de flores delante
del Boi a un barco de la Armada enviado especialmente para este cometido.
Hasta los años 1950, cuando un barco de guerra inglés pasaba
por delante de esta costa, disparaba las salvas de ordenanza en señal
de duelo.
* * *
Otra versión de este naufragio nos la da
Ramón Allegue, autor del libro " Mar Tenebroso " ; Según
este escritor, el Gobierno inglés necesitaba enviar una gran fortuna
para su ejército colonial, así como nuevos suboficiales para
relevar a las tripulaciones de otros barcos en Africa del sur. En esta
misión, debido al valioso cargamento, el Serpent sería escoltado
por el Lapwing.
Los raqueiros
británicos, muy introducidos en las altas esferas de su país,
y viendo su rentabilidad, avisaron a los raqueiros gallegos. Los gallegos
actuan y consiguen apagar el faro
Vilán, de modo que el Serpent se va contra el Boi. El mar estaba
tan turbulento que ni los raqueiros podían llegar a los restos del
barco. El Lapwing, que iba unos kilómetros por delante, dio la vuelta
al no ver al Serpent.
Pasado
el desastre, el Mac Mahon se queda en el lugar vigilando los restos del
naufragio. El Lapwing vuelve con otro barco, el Sunfly, y consiguen recuperar
un cofre lleno de monedas de oro. Pero días después, al darse
cuenta de que faltaba otro arcón, el Lapwing volvió de nuevo
a Camariñas. El hermetismo del Gobierno británico no permitió
conocer la existencia de los dos cofres y, no encontrando el segundo arcón,
se justificó la visita al lugar del naufragio por el agradecimiento
a la heroicidad de las gentes de Camariñas.
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